
Reflejan las casas de Marrakech
un Sol rojo camino del ocaso,
oasis amurallado en la desolación,
ciudad de arena, palmeras y barro,
protegida de desiertos y saqueos,
edificada por el agua y el caos.
Contemplo desde una alta galería
el vital ajetreo de la plaza
la magia de Ha Lef Nah,
crisol de culturas, ruidosa arca
donde fluyen los misterios de oriente
y los caminos del desierto acaban.
Penetro luego en ese mundo
que vibrante surge del sueño
aletargado durante el día y ahora
repleto de luces, olores y objetos,
agrupados en pequeños tenderetes
esparcidos sobre mantas en el suelo,
compartiendo el mismo espacio
uniendo sus pasos bajo el cielo:
los últimos hombres azules
orgullosos médicos del desierto
encantadores de serpientes,
mendigos, ladrones, cuentacuentos,
turistas, policías, aguadores,
desarrapados, nobles, leguleyos,
loros, canarios, perros, gallinas,
cabras, conejos, asnos, camellos,
guías, drogadictos, saltimbanquis,
agricultores, albañiles y tenderos.
Pasear a la luz de antorchas,
braseros de carbón y velas
entre la risa y el asombro
te transporta a otra esfera:
a un oriente sin tiempo,
imágenes sensoriales eternas:
La lujuria califal de Bagdad,
la riqueza de Damasco,
el esplendor de Estambul,
llamas donde me abraso,
espectros que renacidos
un Sol rojo camino del ocaso,
oasis amurallado en la desolación,
ciudad de arena, palmeras y barro,
protegida de desiertos y saqueos,
edificada por el agua y el caos.
Contemplo desde una alta galería
el vital ajetreo de la plaza
la magia de Ha Lef Nah,
crisol de culturas, ruidosa arca
donde fluyen los misterios de oriente
y los caminos del desierto acaban.
Penetro luego en ese mundo
que vibrante surge del sueño
aletargado durante el día y ahora
repleto de luces, olores y objetos,
agrupados en pequeños tenderetes
esparcidos sobre mantas en el suelo,
compartiendo el mismo espacio
uniendo sus pasos bajo el cielo:
los últimos hombres azules
orgullosos médicos del desierto
encantadores de serpientes,
mendigos, ladrones, cuentacuentos,
turistas, policías, aguadores,
desarrapados, nobles, leguleyos,
loros, canarios, perros, gallinas,
cabras, conejos, asnos, camellos,
guías, drogadictos, saltimbanquis,
agricultores, albañiles y tenderos.
Pasear a la luz de antorchas,
braseros de carbón y velas
entre la risa y el asombro
te transporta a otra esfera:
a un oriente sin tiempo,
imágenes sensoriales eternas:
La lujuria califal de Bagdad,
la riqueza de Damasco,
el esplendor de Estambul,
llamas donde me abraso,
espectros que renacidos
confluyen eternos al ocaso.
Abandonado a los sentidos
husmeo carros y alforjas,
jugueteo con los monos
bailo al ritmo de las cobras.
husmeo carros y alforjas,
jugueteo con los monos
bailo al ritmo de las cobras.
La tierra caliente escucha
canciones de silencios y notas,
el cielo repleto de estrellas
vibra, la oscuridad azotan,
y al este la Kutubiyya,
escoltada por la luna roja,
vigila el latido de la vida
canciones de silencios y notas,
el cielo repleto de estrellas
vibra, la oscuridad azotan,
y al este la Kutubiyya,
escoltada por la luna roja,
vigila el latido de la vida
corazón de la Ciudad Rosa.
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